Mejorar tu conciencia corporal gracias al Método Feldenkrais

La conciencia corporal, pilar del bienestar y de la salud

 Foto de la Federación Internacional Feldenkrais

Foto de la Federación Internacional Feldenkrais

El mantener o recuperar un nivel elevado de conciencia corporal es un pilar fundamental de la salud y del bienestar de las personas. Eso fue la genial intuición de Moshe Feldenkrais, creador de las clases de ATM, técnica reconocida en todo el mundo como una de las más eficaces para el desarrollo de la conciencia corporal. Esa intuición fue confirmada más adelante por numerosos estudios y investigaciones en los campos de la psícomotricidad y de las neurociencias.

Desgraciadamente esta necesidad vital está puesta en peligro por los modos de vida urbanos y industrializados que suponen un uso del cuerpo muy limitado, llevando las personas hacia patrones de movimiento repetitivos y automatizados. Las clases de ATM del Método Feldenkrais están diseñadas para invertir estas tendencias.

¿Qué es la “conciencia corporal”?


Desarrollar tu conciencia corporal significa en particular mejorar la percepción sensorial de tu propio cuerpo, así como la percepción de como se organizan y articulan las diferentes partes del cuerpo en el movimiento. También hace referencia a clarificar la percepción de tus interacciones con el espacio, los objetos y las personas que te rodean.

Te permite por lo tanto mejorar tus posturas corporales, tu equilibrio y sobre todo incrementar la facilidad y la eficiencia de tus movimientos en las actividades que llevas a cabo, que sea a nivel profesional, de ocio o domestico.

Definir objetivos propios según tus potenciales y limitaciones


El campo de los potenciales beneficios de las clases de ATM es tan amplio que conviene que los objetivos concretos te los vayas marcando tu misma/ tu mismo, en función de las actividades que practicas y de las posibles dificultades/ lesiones (musculares, oseas o de articulaciones) que puedas experimentar.

Así es posible que puedas coincidir y convivir en clase con perfiles de personas muy diversos: personas con dolores crónicos (por ejemplo de la espalda) o dificultad de movilidad, personas en fase de rehabilitación tras un accidente, pero también con bailarines, músicos, deportistas que quieran perfeccionar su gesto y movimiento.

También se recomienda las clases de ATM en el marco de procesos de desarrollo personal y psicológico, ya que puede facilitar una percepción más positiva de uno mismo y la mejora del equilibro cuerpo-mente.